Cataratas – Agua de pensamiento

( verso de Octavio Paz )

El proyecto energético Sistema Acuífero Guaraní y la represa de Yacyretá son dos temas que comprometen a las aguas misioneras. Pero existen las cataratas que median entre la naturaleza propiamente dicha y nuestras posibilidades internas de visión, como lo es la mirada nublada por la negación ante los reiterados avances de la tecnología barbarie. Tratemos de percibir el pasaje del claro, acentuado y definido sonido de una sola gota hacia un continuum e indeterminado torrente, hasta devenir en la indefinición de la bruma. Se trata de estar adentro, en términos de Heidegger, para operar la verdad, para que la verdad se nos revele a nosotros. La paradoja es que la percepción es una construcción mental. La niebla que anticipa las cataras y la complejidad del proceso perceptivo empañan las posibilidades de una visión en correspondencia con la realidad. En las investigaciones de Alfredo Vara sobre el universo guaraní, universo construido sobre una comunicación muy profunda con la naturaleza, encontramos aspectos mágicos que se vinculan con las aguas llenas de sabiduría en su estado brumoso.

María Zambrano, desde su lucha contra el racionalismo, describe dos tipos de visiones, la del intelecto y la del corazón. La del intelecto es pura manifestación y pura contradicción, es saber superficial que rompe el misterio. Tiene la característica de ser independiente en una “superioridad sin heroísmo” que lo libera del temor a la muerte pero también de la vida. En cambio, el corazón marcha adherido a las entrañas, por lo tanto a la vida y reviste características de oscuridad e interioridad, además de integridad, nobleza, fuerza y tesoro; es esclavo de su máxima acción: el amor. “El espacio es dominio del pensamiento” y “el corazón anda por él”. Desde un parangón con estas ideas vemos en un primer momento el espectáculo de la entraña-cataratas, nos atrapa su sonido incesante, sonido-música que se repite como la música-latido del corazón “por ser el trabajo incesante condición de vida”; lleva un tiempo, como sucede con la vida, detenerse a ver la sabiduría de la bruma, la transparente agua de pensamientos. “Solamente quien puede apartarse de la vida, por su condición independiente e imposible, puede alcanzarla”. Esa nube blanca a nuestro alcance invita a conocerla. Entonces, la realidad que, como la verdad, se evade constantemente en un ambiente brumoso, que no es agua, sino partículas rodeándonos invisibles e inasibles, y que, cuando nos acercamos, nos envuelven al mismo tiempo que, visualmente se alejan o desaparecen, solo simulan darse a conocer. Si nos olvidamos de intentar registrarla desde una mirada consciente, y nos entregamos libremente a experimentar sensaciones, tal vez ella se nos revele en un mundo sin arquetipos, en el de los lenguajes poéticos y de saltos como los del poeta: del otro diluvio una paloma escucha.

Your browser doesn't support the HTML5 CANVAS tag.